CATÁSTROFES.
- 28 jun 2017
- 1 min de lectura
Cualquier día de estos me arranco el corazón y me voy de aquí, pero prometo dejarte un possit pegado en la nevera para decirte donde no voy a estar, donde no vas a encontrarme y donde no voy a querer verte. Y Te darás cuenta de que no habrá ningún lugar apuntado, porque en todas las direcciones me desvío, aunque tenga que seguir en dirección prohibida.
Eres dos jodidos turnos sin salida, la autodestrucción más dulce, mi sonrisa preferida, y no quiero tus mejores noches si no me das tus buenos días. Podría hacerte el amor y la guerra, entre otras cosas, en el mismo espacio y tiempo, pero aquí sólo estoy perdiendo horas, minutos y segundos.
Tengo demasiados daños colaterales por batallas perdidas.
Pero aún hay quien dice que la guerra no esta perdida, y yo no sé que decir ante tantos jaque mates
suspendidos que no finalizan ni el primer párrafo de toda está historia.
Maldita historia, que no para de sobre-escribirse, de tachar situaciones y borrar sentimientos que ahora mismo se amparan en su derecho de permanecer en silencio, porque cada palabra que digan puede ser utilizada en su contra.
Y no he llegado hasta aquí para poner nombres ni etiquetas a algo que ha nacido solo y a lo bestia, pero tendre que decírlo, decírtelo, aunque me delate y me vea desnuda en sentimientos, pero algún día tenía que demostrarme que en realidad no soy tan cobarde y que soy capaz de mirarte a los ojos y decirte que me estás enamorando y que, esa, es la mejor de todas mis catástrofes.





Comentarios